Raúl Abraham Ortiz padece ceguera total y concursa para la calificación de los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.
Voluntad y disciplina son palabras esenciales para un atleta. Abrirse camino no solo es una metáfora para un corredor al andar, sino instrucciones para la motivación en tiempos competitivos. Un pie que adelanta a otro, confiando en su pisada, en la fuerza del cuerpo. La resiliencia, la fuerza y la superación de uno mismo subyace a todas las adversidades
“Cuando corro siento que estoy vivo y que puedo moverme, siento cada uno de mis músculos, como se activan, siento como circula mi sangre para dirigir a mi mente y mi cuerpo hacia el tan soñado éxito.” Raúl Abraham Ortiz ha sido atleta desde los 8 años. Con 29 años, una ceguera total y el apoyo de su guía Patricio Mackinney, se enfrentó a la clasificación para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.
“Siento como con cada paso que doy voy rompiendo barreras y superando obstáculos”, cuenta Abraham al respecto de lo que, para él, significa correr. La obstrucción de su vista a raíz de una retinosis pigmentosa fue detectada durante la infancia del corredor y judoca, misma condición que ha lo largo de los años se ha convertido en una motivación y forma de percibir el camino hacia adelante.
El reto está en la sintonía de los pasos, comenta Patricio “Patrick” en una entrevista con ONSET. Esa mirada de Abraham es acompañada por la de Patricio. Se conocieron hace algunos meses cuando los entrenadores de ambos entablaron el diálogo y acordaron el origen de la dupla “corredor y guía" a consecuencia. Al andar en la pista, hay 10 centímetros de separación entre el brazo de Patricio y Abraham. Se comunican mediante un listón que responde a la potencia, brazada, zancada y velocidad de carrera. Pero la sincronía yace en la relación entre uno y otro.
La trayectoria deportiva de R. Abraham lleva más de 21 años de entrenamiento en atletismo y 16 en artes marciales. Su más reciente victoria sucedió en los Juegos Parapanamericanos Lima 2019, ganando bronce en Judo, logró sumar puntos en camino a representar la federación mexicana en los paralímpicos de Tokio. Sin embargo, a consecuencia de la pandemia, las competencias y entrenamientos de Judo fueron suspendidos y Abraham volvió a la pista de atletismo donde encontró equipo en Patricio.
De origen tapatío, con cabeza calva, cuerpo fornido y envestido por armadura ONSET, Abraham encuentra la sensación de movimiento cuando corre y aconseja a otros atletas que “disfruten cada momento de su proceso, y busquen la manera de aprender de cada error” agrega que “el deporte es un tema de todos los días, la única manera de llegar al éxito es siendo constante y disciplinado.”
